Archivo mensual: noviembre 2012

Internet no anónimo

Me llama la atención que muchas personas sostengan, incluso en estos días, que la principal ventaja de Internet es que permite el anonimato de sus usuarios, como si todavía nos encontráramos usando esas páginas de chats mucho antes de la llegada de las redes sociales.

No se puede negar que el anonimato en Internet es fácil de hacer. Solo basta colocar un nombre falso y se puede cambiar la apariencia, edad, sexo y gustos. Se puede conversar con otros, amenazar, ligar, insultar, menospreciar, espiar y distorsionar preservando la identidad real. Muchas acciones negativas.

Mark Zuckerberg, el mismo de Facebook (al fin y al cabo llegó a hacer unas cuantas acciones no tan “santas” en Internet), dedujo que la Web tenía que ser comunicativa y transparente en el gran sentido de la palabra. De hecho, una de las primeras condiciones en Facebook, y la que motivó gran parte de su éxito, fue que los usuarios debían tener una “identidad verdadera” en la red social.

MySpace, una red social más popular que Facebook en ese entonces (2006) si permitía el anonimato de sus usuarios. La red de Zuckerberg no tardó en ganarle.

La “verdadera identidad” en Facebook es colocada en comillas ya que nada en Internet está exento de perfiles anónimos (no hay ley que controle). El anonimato no tardó en llegar a la red social pero, si los usuarios hacían caso de los controles de seguridad básicos, fracasaba en gran parte.

Lo mismo pasa con Twitter, que añadió el “check” a las cuentas más propensas a ser falsificadas (la de los famosos). Más empresas de Internet están trabajando para acorralar a los perfiles falsos, aunque a medias. Como ha ocurrido en la historia de la humanidad, el anonimato siempre existirá para el que quiera ocultar algo.

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